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Nutrición Felina

El gato es uno de los animales más malinterpretados en nutrición. Su biología exige un abordaje radicalmente diferente.

¿Por qué el gato necesita un enfoque propio?

El gato es un carnívoro estricto con una fisiología única que no tolera los mismos abordajes que el perro. Su metabolismo del agua, su gestión de las proteínas y su profunda conexión entre estado emocional y salud digestiva hacen que cada caso requiera una lectura muy específica.

La nutrición felina bien aplicada puede marcar una diferencia real en patologías crónicas.

Áreas de trabajo

Optimización de la hidratación

El gato no tiene instinto de sed desarrollado. Abordar su hidratación es clave para la salud renal y urinaria.

Problemas digestivos crónicos

Vómitos recurrentes, diarrea, inflamación intestinal. Abordaje nutricional profundo sin parches.

Emoción y salud física

En el gato, el estrés y las emociones impactan directamente en su sistema digestivo e inmunológico.

Prevención renal y urinaria

Estrategias nutricionales para reducir el riesgo de patologías del tracto urinario inferior.

Control del peso

Sin restricciones traumáticas. El equilibrio metabólico desde la alimentación adecuada para su especie.

Transición alimentaria

Acompañamiento en el proceso de cambio a dieta húmeda o cruda, respetando los tiempos del gato.

Aviso importante: Los servicios de nutrición felina son de carácter consultivo y complementario. No sustituyen el diagnóstico ni el tratamiento veterinario. Ante cualquier patología, consulta siempre a un/a veterinario/a colegiado/a.

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