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Mi historia

De un sueño susurrado a los 5 años a una realidad construida con amor, pérdida y mucha biología.

Con 5 años tuve un sueño y se lo susurré a mi mejor amiga

Voy a crear algo propio, algo que nacerá desde lo más profundo de mi ser. Así empezó la historia de Nido del AVE™. Pero para llegar hasta aquí, primero tuve que hacer un viaje largo que empezó en 2006, cuando salí de mi pequeño El Salvador para comenzar una nueva vida en estas tierras que tanto quiero.

Mi vida ha sido un camino con curvas, bajones y muchas piedras. Pero nunca he dejado de soñar. Estudié ADE y gestión de equipos, pero mi alma siempre observó otras interacciones: las de los perros, gatos y sus humanos. Mi constante curiosidad e instinto por comprender la naturaleza de los seres vivos me llevaron inevitablemente a lo que hoy construyo.

El Símbolo del Torogoz

El Torogoz es el ave nacional de El Salvador, un pájaro de belleza singular que no soporta el cautiverio; si se le encierra, se deja morir. Representa la libertad absoluta y el pensamiento independiente. Al igual que el Torogoz, creo firmemente en volar sin jaulas metodológicas, guiando mi práctica mediante un criterio propio, indomable y libre de protocolos encajonados.

"Los sueños me salen bonitos... no es que espere cumplirlos, es que estoy segura de que lo haré. No esperéis al destino. Creadlo."
Angeles
Angeles

El motor de mi propósito

Todo empezó a tomar forma en 2008, participando activamente en un foro de Bulldog Francés. Mis perros anteriores siempre habían comido dieta casera y vivieron sanos más allá de los 15 años. Pero en 2012 llegó Balder, nuestro primer "hijo". Influenciada por las clases de veterinaria, le di pienso. Me habían enseñado que era lo mejor, pero mi instinto me decía que algo fallaba.

Empecé a investigar, a devorar información y a analizar calidades. Poco a poco, comencé a asesorar en aquel foro y, tras profundizar en la dieta natural, empecé a ayudar de manera altruista a quienes querían dar el paso y hacer cambios reales.

El 25 de junio de 2017, el mundo se detuvo. Balder falleció por una reacción autoinmune. Sentí mis entrañas desgarrarse por ese sufrimiento. Mi hijo humano, en ese momento, estaba a punto de cumplir su primer año. Fue un golpe devastador. Lo sufrí muchísimo, pero hoy sé que gracias a él soy lo que soy. Balder es el faro que me guía y me impulsa a ayudar a todo aquel que contacta conmigo.

En 2018, la luz volvió a entrar en nuestra casa con la llegada de Baku, un pequeño shibita al que amamos con locura y que nos sigue acompañando en este camino de consciencia y respeto por la biología.

Balder

Balder

El maestro que lo inició todo

Inicios

Inicios

Mi Luz

Baku

Baku

Volvió la ilusión

Hoy todo ese amor tiene nombre: Nido del AVE™

Si quieres saber de dónde vienen mis conocimientos y qué me ha formado para estar donde estoy, puedes ver mi trayectoria académica completa.

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